EL FRIO, FACTOR DE PROGRESO Y BIENESTAR

Gran parte de los alimentos que consumimos han dependido del frío para ser procesados y conservados hasta ser distribuidos. Las industrias del pescado, de la carne, de los lácteos y la distribución de frutas, verduras y hortalizas están basadas en utilizar el frío y no serían viables sin él.

Las diversas etapas de su aplicación, denominadas la cadena de frío, están organizadas y terminan en nuestros refrigeradores domésticos, a los que confiamos nuestra reserva de alimentos perecederos particular.

Habituados a esta diaria utilización del frío, lo consideramos como algo natural, sin darnos cuenta de que su falta ocasionaría una catástrofe alimentaria. Si no se aplicara el frío, deberían cambiar radicalmente nuestros hábitos de alimentación, y los contados productos disponibles para nuestra alimentación podrían difícilmente abastecernos y alimentarnos correctamente.

En los países en desarrollo de todos los continentes, en los que aún no está estructurada la cadena de frío, las pérdidas por deterioro de productos impiden el progreso de la alimentación que está condicionado al desarrollo de una red frigorífica.

Según las estimaciones actuales y con una población mundial de 9000 millones de habitantes para 2050, tendremos que producir una cantidad de alimentos en los próximos años equivalente a lo producido durante los últimos 8000 años de historia de la humanidad, debido al aumento de la población y nivel adquisitivo de grandes masas de población que demandarán alimentos de mayor calidad y contenido proteínico (carnes, pescados, frutas y vegetales).